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jueves, 24 de julio de 2014

Fifty Shades of Grey - Trailer

Finalmente el esperado trailer de la película Fifty Shades of Grey fue expuesto hoy al mundo. Y realmente no sé qué pensar...
No quiero ser una de esas personas contra el casting de Ana Steele y Christian Grey pero éste no ha sido un trailer que me hubiera impactado, al menos no todavía, y esto que lo he visto por lo menos tres veces. Aparentemente Dakota Johnson parece una buena Anastasia Steele, y la experiencia de Jamie Dornan como modelo hace que la toma del photoshoot, para el periódico de la universidad, parezca la del libro, pero ese beso del elevador fue lo que me dejó pensando en la química entre estos dos.
El beso del elevador es un momento esperado en la novela de E.L. James, Cincuenta Sombras de Grey, porque se supone que Grey ha estado resistiéndose de hacerlo y en el elevador termina llevando a cabo un beso apasionado; no obstante no me dio esa impresión en el trailer de hoy. Me dio la idea de un beso muy coreografiado, más mecánico que otra cosa.
Bueno, tal vez sea el primer trailer y ya luego con los que continuarán apareciendo mejore la cosa. Aún así, sea como sea el resultado de esta adaptación, Fifty Shades of Grey es una película que no me perderé en 2015.

sábado, 19 de enero de 2013

Fifty Shades Darker - Freed



Es complejo exponer cómo me siento sobre la trilogía de moda, Fifty Shades of Grey.
Como expuse en mi entrada anterior, sobre Fifty Shades of Grey, mi principal disgusto con esta novela es el paralelismo que tiene con la serie de libros de Stephenie Meyer, Twilight, de la que soy aficionada, aunque este paralelismo es menos perceptible en Fifty Shades Darker, que fue, sin duda, la novela que más me gustó entre las tres. Pero comencemos.

Fifty Shades Darker
Si alguien no ha leído alguna de estas novelas y tiene intención de sorprenderse mientras la lee, absténgase de ver esta entrada.

Retomando el hilo de la historia; en Fifty Shades of Grey, la novela escrita por la autora inglesa E.L. James, Anastasia Steele, una joven estudiante de literatura inglesa de la WSU entrevista para el periódico que edita a su amiga, Katherine Kavanahg, al exitoso, y tremendamente bien parecido, empresario Christian Grey. La atracción entre ellos es instantánea y Christian le busca nuevamente para proponerle un curioso acuerdo; Christian es, de alguna manera, un hombre medio pervertido que practica el sexo duro. El asunto está en que la chica Steele es una jovencita inocente enteramente y él debe convencerla para que sea su sumisa, estado que ella estudia aceptar mientras va probando las habilidades experimentadas de su amante, pero la relación se estropea cuando en una de las prácticas de BDSM, Christian se extralimita con Ana y Ana le deja humillada ante el maltrato físico y psicológico que sufre. El top de aquella novela para mí.
Cincuenta Sombras más Oscuras (Fifty Shades Darker) inicia con Ana todavía abatida por el término de su relación con Christian pero intentando hacerse una carrera profesional como la asistente de Jack Hyde, editor de SIP, una editorial independiente de Seattle.
Lo cierto es que la depresión de Ana por Christian no sobrepasa los dos primero capítulos ni cinco días de duelo, en seguida están de vuelta, lo cual me decepcionó un poco pues pensé que habría algo más de sufrimiento, al fin y al cabo es su primer amor, y resultó un tipo pervertido; y es el hilo de los hechos en New Moon (*intentando ser irónica*); sin embargo las cosas se van dando bien.
El centro de esta novela, para mí, se enfoca en la principal confesión de Christian, el chico admite que todas sus sumisas cumplen con un patrón, son pequeñas, delgadas y de cabellera oscura porque, reconoce, le recuerdan a su progenitora y por eso le gusta maltratarlas. Antes que esta confesión sea dicha, Ana le promete que nunca más le dejará y la chica no se agobia por la menuda confesión sino que Christian le permite que asista con él a una de las consultas psiquiátricas que mantiene con el doctor Flynn, quien le tranquiliza a Ana al respecto.
Como ya expuse, si tuviera que escoger una novela favorita entre las tres, Fifty Shades Darker sería la que más me gustó por ser la más romántica. Primero, Grey se muestra arrepentido y confiesa que las palabras que tuvo Ana para con él durante su último encuentro y que le hubiera dejado significaron el gran giro que dio a su estilo de vida, el BDSM por una relación vainilla. Los encuentros entre ellos son muy románticos, ya no hay tanto erotismo sino más romanticismo y mi parte favorita del libro, a pesar de que Grey le propone matrimonio, es cuando le permite tocarlo, lo que resume un gran gesto de amor para él. Lo más inquietante fue cuando, implorando el perdón de Ana, se tiende a sus pies en posición de sumiso. Eso fue bajo, aunque, visto desde el ojo de la autora y para enriquecer el libro, supongo, era necesario demostrar esa fragilidad en este caballero oscuro.
Los momentos de acción suceden cuando Leila, una antigua sumisa, empieza a acecharlos poniendo en riesgo la vida de Ana cuando irrumpe en su departamento armada. Esta escena es importante porque verdaderamente puede observarse la relación Amo-sumisa entre Christian y Leila, aunque él solo adopta esa posición para poder desarmarla. Otra escena importante sucede en el cumpleaños de Christian cuando Elena, la mujer que le ingresó en ese alocado mundo, interfiere entre él y Ana, y Grace, la madre de Christian, le escucha confesar que fueron amantes cuando él era muy joven. Christian le reconoce a Ana que, que su madre se enterara de esa verdad parcial fue como quitarse un gran peso de encima. En la oficina, Jack Hyde intenta sobrepasarse con Ana, entonces Christian, quien compró SIP, luego de una merecida paliza, le despide. Y, la angustia se apodera de toda la familia y familiares cuando en un viaje a Vancouver, por negocios, el Charlie Tango, el helicóptero de Christian, sufre una grave avería que le obliga a hacer un peligroso aterrizaje, lo cual expone los nervios de sus familiares pues ellos y Ana le creen muerto al saber que el helicóptero estaba desaparecido. Pero el hombre regresa vivo y coleando.

Fifty Shades Freed
Al mejor estilo de Breaking Dawn, como no podía haber dos narradores acá -a menos que uno fuera Christian, pero no optó por esto-, la autora emplea la narración en retrospectiva; va y viene del pasado al presente; bueno, no tanto al pasado sino de la boda a la luna de miel y va transportando al lector de esa manera hasta que Ana y Christian regresan a Seattle. En Seattle deben afrontar nuevos problemas, mientras estaban de luna de miel la oficina de Christian tuvo un intento de incendio. También, en una secuencia de acción, Ana se libra con su marido de un vehículo que les venía siguiendo. Descubren que el autor de cada crimen, el Charlie Tango y el incendio de la oficina de Christian es responsabilidad de Jack Hyde, quien había estado detenido por el acoso contra Ana y que es sacado de prisión con una fianza que paga Linc, el esposo de Elena, pero esta última intriga la conocemos al final de la novela; así como otros anécdotas que no voy a revelar porque le quitarán todo el suspenso a esta historia. Pero digamos que es muy, pero muy, Breaking Dawn.
Lo que me gustó más de esta última novela es el progreso de Christian y lo que más me encantó es que Ana ya podía tocarlo sin reservas aunque en pocas oportunidades le solicitara su aprobación para hacerlo.
Hay muchos otros detalles de Fifty Shades Freed (Cincuenta Sombras Liberadas) que me estoy reservando, por la emoción que sugieren, pero hay una parte crucial en la historia que revela toda la vulnerabilidad de este complejo hombre y que le deja expuesto de todos sus temores, demonios y fantasmas de la manera más adorable e intensa aun cuando estaba preso de sus miedos.

Fifty Shades of Grey Trilogía, sentimientos encontrados, no sé si me gustó muchísimo o si no me gustó nada, pero dejo a su favor que la autora creó un personaje complejo, casi Brontesco, y encantador, que es Christian Grey, y que es el centro de esta novela, al que le perdonamos todo y al que todas queremos darle cariño.

sábado, 12 de enero de 2013

Fifty Shades of Grey



Puedo decir que, literariamente, desde fines del 2.012, me siento bastante romántica; a la sazón, inicié el 2.013 queriendo ponerme al día con los libros de moda; así, debido a que sé que se trata de una novela romántica, y era la novela que tenía más al alcance, empecé a leer el revelador, y popularísimo estos días, Cincuenta Sombras de Grey.

Si valió la pena darle el beneficio de la duda al libro, todavía no puedo definirlo; me entretuvo, sí; no pude dejar de leerlo hasta que lo terminé, sí; fue romántico… a su manera, sí; quiero, desesperadamente continuar leyendo la historia, sí; pero ¿es mi clase de libro?, aún no lo sé. No obstante, aquí va mi apreciación.
Cincuenta Sombras de Grey (Fifty Shades of Grey) es una novela erótica de la autora inglesa E.L. James que tiene su argumento en la intensa, de alguna manera, relación entre Anastasia Steele, una recién graduada en literatura inglesa, y el atractivo millonario Christian Grey, un hombre oscuro con tendencias sexuales muy definidas; el hombre es adicto al BDSM.
Para comenzar, no creo en el afecto que se da por un sencillo intercambio de palabras, puedo creer en la atracción física entre un hombre y una mujer por una simple mirada, pero no creo en ese deseo incontrolable que se plantea acá. Anastasia queda afectada por Grey desde que le conoce cuando, sustituyendo a su compañera de cuarto, Katherine Kavanagh, debe entrevistar al billonario para un artículo del periódico estudiantil de WSU, universidad en la que ella y su amiga estudian. Pero dejo pasar esta inconformidad tan común en los libros de hoy en día. Bueno… tampoco debo olvidar que se trata de una novela erótica. No puede esperarse más que una atracción ilimitada e instantánea. Así, continúo leyendo el primer capítulo hasta que empiezo el segundo en el que la mejora un poco hasta que Grey acude al bar a buscar a Anastasia, y es ahí donde verdaderamente me enganchó la novela.
En cuanto al erotismo del libro, que probablemente es lo que más intriga al público –no a mí–, las escenas son seductoras y sensuales. Lo que al BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo) refiere, me pareció repulsivo. Y, particularmente, me fastidiaba que hubiera más diálogo durante el planteamiento de la escena sexual que en otras. Hubiera querido conocer un poco más de los secretos de Grey, pero supongo que saldrán a relucir en la segunda parte de la obra, Cincuenta Sombras Más Oscuras. 
Entre lo que más disfruté durante la lectura del libro fue el intercambio de correos entre los protagonistas. Me pareció que los correos reflejaban el verdadero afecto y estado de ánimo de los personajes y le imprimieron frescura a la novela. También me pareció adecuado el final de esta primera novela. Finalmente, yo, que soy admiradora de las grandes heroínas literarias, y que siento un poco de vergüenza de haber sucumbido ante este tipo de lecturas, admiré la determinación de la protagonista al retirarse de ese estilo de vida oscuro en el que se está introduciendo; aunque sé que se reiniciará en el segundo libro, si no, no habría una segunda y tercera parte.
Entre los elementos que me pareció que faltó explicación resaltan, aunque queda claro que Grey es un acosador y sabe investigar a la gente, que Anastasia nunca le pregunta a Grey cómo fue que dio con ella en el almacén de Claytons, él tampoco le explica que siempre la persiguió porque quería que fuera su sumisa, queda tácito, pero me habría gustado que hubiera sido explicado por los personajes. Y, lo que me pareció menos aceptable es que la autora no hubiera planteado los sentimientos de Anastasia en cuanto a la inocencia de una joven cuyas primeras experiencias sexuales fueran tan antipáticas como las que recibió Grey cuando tenía quince años; esto, teniendo en cuenta que Ana siente repulsión por la famosa Sra. Robinson, quien introdujo al joven a ese mundo extremo, mundo en el que él la estaba introduciendo a ella también.

Cincuenta Sombras de Edward Cullen.
También mi inclinación por leer este libro inició, como Twihard, porque su autora se inspiró en el libro de Stephenie Meyer, Twilight, para desarrollar su novela. Y lo cierto es que se inspiró; literalmente.
Saber que Twilight, o que la autora, E.L. James, había iniciado la escritura de este libro, a la par que leía Twilight, no lo sé, me inspiró para leerlo; me dije, debe ser romántico a lo Twilight, y lo fue, fue como leer Twilight, sin lo sobrenatural. Lo que me pareció raro.
Su protagonista, Christian Grey es críptico como Edward Cullen; tiene gracia al caminar, como Edward Cullen; el cabello revuelto, como Edward Cullen, y es millonario y poderoso, como Edward Cullen, menos eso de que brilla con la luz del sol o que tenga la piel nívea y fría. En cuanto a Anastasia Steele, Anastasia Steele es Bella Swan. Se viste como Bella Swan (o K. Stew), converse y jeans; piensa como Bella Swan; ensimismada como Bella Swan y su amor por Grey es complaciente como el de Bella por Edward, por este amor complaciente se somete a las prácticas sexuales extremas de Grey.
En relación a la historia, también sigue el hilo de Twilight. Se conocen, él le asegura que es peligroso y que ella debe mantenerse alejada de él pero ya no puede mantenerse alejado de ella porque lo tiene hechizado –bueno, lo de hechizado me recordó más a Darcy–, y, como Grey no puede brillar, vivir eternamente o hacer que Ana viva eternamente, como Edward a Bella, el secreto de Grey es que es un atractivo, enigmático y perverso adicto al sexo tan extremista que hace firmar a sus amantes un contrato explícito de lo que pueden o no hacer durante sus encuentros. Como base de este afecto, Ana Steele es virgen como Bella y solo Grey, como Edward, tendrá este privilegio de terminar con su estado de inocencia. La escena del auto que casi atropella a Bella, en Twilight, es, por cuestiones terrenales, cambiada acá por una bicicleta, un vehículo más creíble de atajar que una camioneta, que casi atropella a Ana cuando sale con Grey a tomar un café. Como Grey no puede correr rápido como Edward es un gran piloto de cualquier tipo de aviones así que puede estar en diferentes cuidades en pocas horas porque, además, posee su propia flota de aviones. Los padres de Ana son divorciados, como los de Bella. Y Anastasia prefiere que la llamen “Ana”, como Isabella prefiere “Bella”.
Son muchas las similitudes entre Twilight y las Cincuenta Sombras. En el final Ana y Christian se separan, lo que me lleva a preguntarme si Cincuenta Sombras Más Oscuras seguirá el ritmo de New Moon.

Adaptación al cine
Otra razón que me animó a leer rápidamente esta historia es que será próximamente adaptada al cine. No quiero imaginar lo caliente que va a ser esta película; sin embargo, todavía no se ha definido quienes interpretarán a Anastasia y Christian. A mí me gustaría ver a Alexis Bledel como Ana, ella ya ha hecho estos personajes de la chica estudiosa que empieza a incursionar en el mundo de las editoriales y tiene a su favor que su apariencia es tan virginal como lo requiere el personaje. En cuanto a Cristian, me inclino por Ian Somerhalder aunque Matt Bomer le añadiría esa elegancia necesaria. 
Por último, aunque no es exactamente el estilo de historias que me apasiona leer, esta lectura es tan adictiva que necesito saber cómo termina, así que tendré que ponerme al día con las continuaciones, Cincuentas Sombras Más Oscuras y Cincuenta Sombras Liberadas.