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domingo, 20 de noviembre de 2011

Breaking Dawn Part I

No me había gustado tanto alguna de las adaptaciones de Twilight como Breaking Dawn Part I.

Para comenzar mis impresiones sobre la película debo exponer algunos aspectos del libro de Stephenie Meyer, Breaking Dawn, y mis apreciaciones sobre el mismo. Breaking Dawn es un libro dividido en tres partes, todos los libros que le preceden, como éste, son narrados en primera persona desde el punto de vista del personaje de Bella Swan (la chica común que se enamora de un joven vampiro), excepto éste, que cuenta con una segunda parte narrada desde la óptica de Jacob Black (el chico lobo que está enamorado de Bella). Recuerdo que cuando empecé a leer Breaking Dawn, hace alrededor de dos años, ansiaba regresar al romance bonito que me había vendido Stephenie Meyer con Twilight (el primer libro de esta saga) y que había matado con Eclipse (el tercer libro en la secuencia) cuando se le ocurrió crear ese triángulo entre Edward-Bella-Jacob, creando esa molesta confusión –para mí– de los sentimientos de Bella por Jacob; me desagradaba porque no podía justificar la deslealtad de su amor por Edward, pero afortunadamente todo se compone, de alguna manera, en Breaking Dawn, libro en el que Meyer retoma ese romance juvenil y apasionado de sus protagonistas; no quiero decir con esto que no tuve mis enfrentamientos con la obra, pues yo seguía enfadada por la intromisión de Jacob entre los personajes principales, no obstante luego de que Edward (el chico vampiro) se casa con Bella y se van de la luna de miel a una isla ficticia, que la autora llamó Isla Esme, el libro recobra ese encanto que tanto me atrajo en Twilight y New Moon (los dos primeros libros de la saga) y vuelvo a sentir a Bella completamente enamorada de uno de los personajes más encantadores de la literatura moderna.

Breaking Dawn Part I
Breaking Dawn Parte I es una película basada en el libro Breaking Dawn (Amanecer), de la autora estadounidense Stephenie Meyer, producida por Meyer, dirigida por Bill Condon, y estelarizada por Kristen Stewart, Robert Pattinson y Taylor Lautner; la película es la continuación de otras tres películas: Twilight (Crepúsculo), New Moon (Luna Nueva) y Eclipse, todas basadas en los libros de Meyer. Breaking Dawn Part I se centra en el matrimonio de Edward Cullen (un chico vampiro) y Bella Swan (una chica normal), los seguidores de esta saga, tanto de los libros como de las películas, sabrán que esta boda viene orquestándose desde New Moon, y era, de cierta manera, el pacto o el soborno de Edward para dos cosas que Bella siempre le había pedido, una: que consumaran su amor, y dos: convertirla en uno de ellos, lo que finalmente llega a ocurrir en Breaking Dawn.
Mi curiosidad por cómo se darían algunos de los argumentos del libro fueron excelentemente retratados en Breaking Dawn, yo diría que la película es impecable, absolutamente romántica, y muy bien dirigida, al punto de que algunos de los aspectos que más repulsión me causaron mientras leía la obra fueron sutilmente justificados, como por ejemplo, la sangre que bebe Bella para alimentar a su bebé durante su embarazo, todo el embarazo es inquietante –y por esto diría que Breaking Dawn Part I es la película más oscura de la saga–. La casa en la que se residencia el nuevo matrimonio Cullen en Isla Esme es tal como imaginé que sería cuando leía el libro, la secuencia de acciones durante la labor de parto fue emocionante y la conversión de Bella una obra de arte, sus abiertos ojos rojos en el cierre de la película fueron impactantes.
No recuerdo hasta hoy que una película me hubiera sacado del cine con una sonrisa tan abierta y tan llena de emociones, en seguida sentí la necesidad de verla otra vez, aunque no me quede más remedio que esperar el lanzamiento en DVD para hacer la fiesta. Continuaré, mientras tanto, con mis mismas inquietudes sobre cómo se desarrollará el final de esta historia (a pesar de todo Breaking Dawn no es mi libro predilecto de la saga Crepúsculo, es de aquí que se desprenden mis emociones por lo bien que estuvo la película) y esperaré como buena fanática a que se cierre esta novela cuando se estrene la segunda parte de Breaking Dawn el próximo año.

Nota: la autora de los libros, Stephenie Meyer, realiza un cameo en la escena de la boda de Bella. Meyer también aparece en la primera película, Twilight.

domingo, 12 de diciembre de 2010

New Moon (Luna Nueva)


Debí haber iniciado mis impresiones con Twilight, lo sé, pero sucede que estos días uno de los canales de televisión por cable ha estado transmitiendo Luna Nueva y, como buena Twihard (o fanática de Twilight), la he visto incesantemente. Admito que puedo ver cualquiera de las tres adaptaciones de la saga una y otra vez sin aburrirme...
…Recuerdo mi pasión por la novela de Stephenie Meyer la primera vez que leí Crepúsculo, parecía que era adolescente otra vez, literalmente no podía dejar de leer y siempre necesitaba leer más y más, recuerdo también que Crepúsculo fue el obsequio de mi esposo por mi 30 cumpleaños, aunque comencé a leerlo por octubre pero en noviembre, antes de que estrenaran en el cine la segunda parte de esta película, Luna Nueva, ya había terminado los cuatro libros de la saga.
Después de Crepúsculo, inocente de todo lo que sucedería después, recurrí al Mundo del Libro, esta librería de mi localidad en la que nunca consigo Orgullo y Prejuicio o Jane Eyre, y compré Luna Nueva, la segunda parte de Twilight, y en una semana ya había devorado el libro; lo que más me inquietó de la obra fueron esas cuatro hojas vacías: Octubre, Noviembre, Diciembre, Enero. No sé si Kristen Stweart captó verdaderamente el sentimiento de Bella, como su personaje en el libro, al perder a Edward, no lo sé, pero esa escena de la película siempre me saca algunas lágrimas, tal vez sea que evoco las cuatro páginas vacías de la novela y ello me pone sentimental, pero es muy triste; por otro lado me disgusta mucho en la película esos correos dirigidos a Alice inexistentes en el libro, por lo demás, creo que es una buena adaptación. Bueno, como es costumbre, aunque dudo que existan personas que desconozcan Twilight, explicaré ahora, muy brevemente, de qué se trata New Moon.
New Moon (Luna Nueva) es la segunda parte de otra película, Twilight (Crepúsculo), basada en la novela de Stephenie Meyer, que continúa el romance de una joven mortal con un vampiro adolescente. La película, como el libro, inicia con la víspera del dieciocho cumpleaños de Bella y su inconformidad porque continuará envejeciendo mientras su novio vampiro siempre lucirá de diecisiete años. Alice, hermana adoptiva de Edward, prepara una fiesta para conmemorar la mayoría de edad de Bella en casa de los Cullen, pero cuando Bella destapa uno de sus obsequios se corta con el papel de regalo, lo que desata la sed de la familia vampiro, especialmente de Jasper, quien es nuevo en eso de contener la sed por la sangre humana…
Luna Nueva es la continuación de una película que aborda ese amor adolescente inolvidable, de amistad, desamor, sacrificios, despedidas y reencuentros, con la variante de que sus protagonistas son una muchacha corriente y un vampiro.

Nota: la autora pudo haber tomado algunas ideas para la novela de Romeo & Julieta, de hecho, esta obra es mencionada tanto en el libro como en la película.

jueves, 21 de octubre de 2010

Similitudes entre Crepúsculo y Jane Eyre (Primera Parte)

Stephenie Meyer, autora de Crepúsculo, insiste en que su famosa novela que trata el amor entre una joven mortal y un vampiro fue inspirada en un sueño que tuvo, en éste un joven físicamente hermoso, que brillaba a la luz del sol, le manifestaba a esta muchacha corriente, como cualquiera de nosotras, el lío de sus sentimientos, los cuales se debatían entre la necesidad y el ardor por su sangre y su afecto por ella; pero la verdad es, lector, que nunca he creído esta versión de cómo Stephenie Meyer concibió Crepúsculo…
…En mi opinión, el argumento de Crepúsculo pudo haber sido ideado por cualquier otro escritor con mucha imaginación, las cualidades románticas de Meyer y su inclinación por la obra de Jane Austen, pero especialmente, de acuerdo a mi percepción, por el trabajo de las hermanas Emily y Charlotte Brontë. Es así como Bella Swan pasa a ser una versión moderna de Jane Eyre y Edward Cullen de Edward Rochester, aunque hay muchos que piensan que el carismático vampiro no es un renovado Rochester sino un nuevo Heathcliff, de Cumbres Borrascosas, sin embargo yo me opongo a esta posición. 
Cullen es descrito en la obra de Meyer como un joven enigmático, sombrío y ocupado en la salvación de su alma a Heathcliff le importa muy poco el rescate de su alma, aún cuando sostiene que un ser como él carece de ésta. Rochester es descrito por Charlotte Brontë de manera similar, solo que este clásico Edward tiene una condición de la que no goza Cullen, es mortal.
¿Me parecía feo ahora Mr. Rochester? No, lector, la gratitud, unida a cuanto veía en él, todo bueno y genial, hacían que su rostro se me figurara lo más agradable del mundo. Su presencia en una habitación parecía alegrar y caldear la atmósfera mejor que el más brillante fuego. Ello no significaba que yo olvidase sus defectos, tanto más cuanto que los mostraba con frecuencia. Era orgulloso y sarcástico y, en mi interior, yo reconocía que su mucha amabilidad hacia mí estaba compensada por su mucha severidad hacia los demás. Estaba generalmente malhumorado. Con frecuencia, cuando me enviaba a buscar, le encontraba en la biblioteca, solo, con la cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. Y cuando la levantaba, un gesto melancólico, casi maligno, ensombrecía sus facciones. Pero yo creía que su mal humor, su aspereza y sus anteriores vicios -anteriores, porque ahora parecía haberlos corregido- eran el resultado de alguna injusticia con que el destino le abrumara. Yo entendía que, por naturaleza, Rochester era un hombre de buenas inclinaciones, elevados principios y delicados gestos, que las circunstancias, la educación y el destino habían desviado. Su pena, cualquiera que fuese, me apenaba a mí y hubiera dado cualquier cosa por poder mitigarla.”
En Luna Nueva, de Stephenie Meyer y segunda parte de Crepúsculo, un terrible incidente sucede en el hogar de los Cullen mientras celebraban el cumpleaños de Bella, ésta se corta un dedo cuando desenvolvía uno de sus regalos lo que desata en toda la familia el deseo por su sangre, especialmente en Jasper, quien todavía no logra dominar, como los demás, su sed. El “incidente” termina con la lucha entre Edward y Jasper y Bella herida, por accidente. Carlisle, médico y padre adoptivo del clan Cullen, se encarga de curarla, entretanto surge el siguiente testimonio:
“Edward solo comparte mi opinión hasta cierto punto. Para él, Dios y el cielo existen… al igual que el infierno. Pero no cree que haya vida después de la muerte para nosotros –Carlisle hablaba en voz muy baja. Su mirada se perdía a través de la ventana en el vacío, en la oscuridad–. Ya ves, él cree que hemos perdido el alma.
En ambas novelas, Crepúsculo y Jane Eyre, sus héroes están comprometidos con la búsqueda de esa resurrección propia, aunque sienten que no valen tal redención. En Crepúsculo, Edward Cullen se presenta renuente de merecer el cariño de Bella debido a que se siente maldito por su condición de vampiro. En Jane Eyre, Mr. Rochester mantiene un secreto que le oscurece el alma, sin embargo ve en Jane su vínculo para la salvación de ésta.
Ambos personajes, Edward Cullen y Mr. Rochester, actúan, a su manera, de un modo egoísta, pero siempre movidos por el mismo objeto: el amor.
A pesar del discurso de Stephenie Meyer, de pretender hacer pasar Crepúsculo como un asunto verdaderamente sobrenatural, envuelto en ese halo de misterio y magia, lo resaltante de la obra es su contenido romántico, la creación de un héroe de esta época (aunque chapado a la antigua) y sus influencias, después de todo lo relevante es sentir admiración por alguien y por algo y qué bueno que Meyer sienta tanta admiración por las hermanas Brontë.

Notas:
  1. La obra Jane Eyre, de Charlotte Brontë, no es mencionada en ninguna de las novelas de la saga Crepúsculo, como sí lo han sido algunas novelas de Jane Austen y Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights), de Emily Brontë, cuya influencia, de esta última, es notoria en Eclipse y Breaking Dawn (Amanecer), ambas de la saga Crepúsculo.
  2.  Stephenie Meyer reconoció que el nombre de “Edward Cullen” fue inspirado en los personajes Mr. Rochester, de Jane Eyre, y Edmund, de Mansfield Park, de Jane Austen.


viernes, 9 de julio de 2010

ECLIPSE


No sé si se trata de un placer culposo, me refiero a que usualmente los seguidores de Austen no consideran de ninguna manera a Stephenie Meyer, pienso que por ser tan comercial, sin embargo, en mi caso, Twilight (Crepúsculo) y New Moon (Luna Nueva) son de esas novelas de amor que te atrapan y que no puedes dejar de leer... Al menos así fue con estas dos.
Con el mismo interés inicié la lectura de Eclipse, el estilo de Meyer puede ser adictivo, sin embargo ésta no logró la misma ilusión en mí respecto al primer amor como con sus dos primeras obras. Pienso que ella se extravió un tanto de la historia y la volvió muy trivial, no la excuso pero, tal vez debido a que cuando escribió Eclipse ya Twilight estaba negociada con Summit y con un contrato de esa índole quién no habría fantaseado con toda la parafernalia que Hollywood exige. Esto está clarísimo, debía haber más palea, más acción y menos romance en los siguientes libros.
Lo mismo me pasó con Eclipse, la película, y me siento de alguna manera traidora porque me considero admiradora de la saga Crepúsculo, pero si bien la película es la que está mejor adaptada de las tres -a mi parecer-, y la escena en la que el clan Cullen ataca a Victoria, la que más me agradó, el tema del libro, de la película, sigue sin gustarme. ¿Por qué? Pues, porque si el amor entre Edward y Bella es tan puro y leal como lo vendió Meyer en los dos primeros libros, entonces cuál fue la razón de hacerla parecer (a Bella) más enamorada de Jacob en Eclipse.
Aún así, esperaré el desastre de la representación cinematográfica de Breaking Dawn (Amanecer), las dos películas, obra en la que a Meyer terminaron de acabársele las ideas para el desenlace de una bonita historia de amor.