miércoles, 19 de enero de 2011

Orgullo y Prejuicio (Resumen e Impresiones - Capítulos I al V)


Siempre es agradable reencontrarse con una vieja amiga, por vieja amiga me refiero a una gran novela, mi novela predilecta, Orgullo y Prejuicio, de mi querida Jane Austen; es agradable porque es una historia encantadora, cautivadora, que atrapa al lector con su auténtica y brillante trama, sin importar que ya se haya leído, y que, justamente por esto, por el conocimiento previo que se tiene de ésta y de sus personajes, permite una mejor apreciación tanto de los mismos como del argumento en sí.
"Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa."
Así inicia Orgullo y Prejuicio y se dice que, en aquel entonces, cuando fue publicada la novela, en el año 1813, se volvió una frase muy célebre entre los lectores de Jane Austen, supongo que por toda la ironía reflejada en esa oración, reconocido por todo el mundo, un hombre soltero y adinerado tenía que ser, por estrictas razones, objeto de asedio de las jóvenes del vecindario o ciudades circunvecinas, quizás de un país entero, objeto de matrimonio, y, por supuesto, necesitado de una esposa, quizás no porque él mismo quisiera la boda, sino porque la sociedad casamentera sin dilación quisiera adjudicarle una. Sin embargo me gusta más el sentido que le da el siguiente párrafo a la obra pues, en mi opinión, es el que verdaderamente introduce y da carácter a toda la novela:
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.
La verdad tan arragaida en las mentes de algunas de las familias, no es otra que la de la señora Bennet, quien tan pronto conoce la noticia de que un caballero, no Darcy, Bingley, un adinerado joven, renta por tiempo indefinido Netherfield Park, una propiedad conjunta a Longbourn, donde viven, rompiendo muchos de los esquemas de esa sociedad inglesa, los Bennet, una familia compuesta por cinco hijas, Jane, Lizzy, Mary, Kitty y Lydia, todas casaderas.
La señora Bennet importuna a su marido para que corra a presentarse con el señor Bingley, pues el señor Bingley es excelente partido, como para esposo, de sus hijas, en especial para Jane, la hija mayor, quien ya tenía cerca de veintitrés años en la historia, y sabrá el lector que en aquella época una mujer de veintitrés años que no estuviera casada podía casi considerarse una solterona, la edad temible para perder cualquier oportunidad de matrimonio eran los veinticinco, después de los veinticinco años, en la época de Jane, aquella mujer que no se hubiera casado sería muy difícil que lo lograra, y quizás, con Jane Bennet, Jane Austen intentaba abrir en la percepción de sus lectores que no tenía por qué ser así.
El señor Bennet expone a su graciosa y descarada mujer, depués de muchos ruegos, que ya se había presentado con el señor Bingley, éste era uno de esos códigos de etiqueta que debían seguir las familias cuando un nuevo vecino llegaba a la comunidad, los viejos vecinos , en realidad, el jefe de familia, debían presentarle sus respetos y afecto, y todas, como era normal, tanto la señora como las hijas, quedaron felices con la noticia.
Como en todo pueblecillo pronto se iba a celebrar en Hertfordshire un baile público y en todo éste se corrió el rumor de que ese soltero adinerado, que ganaba alrededor de 4000 o 5000 libras al año, asistiría al baile: “El que fuese aficionado al baile era verdaderamente una ventaja a la hora de enamorarse”, pero también se dispersó el rumor de que éste no se presentaría solo sino con un grupo de amigos, doce damas y siete caballeros, y como era normal, “Las muchachas se afligieron por semejante número de damas”, es decir, con tantas damas ya no había necesidad de que los caballeros bailaran con ellas, pero no era tal la cantidad de damas ni de caballeros, Bingley se presentó en el baile con sus hermanas, su cuñado y Darcy, Mr Darcy.
Primeras Impresiones
Mr Darcy en seguida llamó la atención de la concurrencia pues era apuesto y de mucha presencia, y pronto se corrió el rumor de que ganaba 10.000 libras anuales, ¡y qué eran 5.000 libras de Bingley ante 10.000 de Darcy!, sin embargo sus afectadas maneras le hicieron perder el respeto e interés que se tejió sobre él, pues notaron que era un hombre decididamente orgulloso y el público del baile dejó de ponerle atención.
El señor Bingley era apuesto, tenía aspecto de caballero, semblante agradable y modales sencillos y poco afectados. Sus hermanas eran mujeres hermosas y de indudable elegancia. Su cuñado, el señor Hurst, casi no tenía aspecto de caballero; pero fue su amigo el señor Darcy el que pronto centró la atención del salón por su distinguida personalidad, era un hombre alto, de bonitas facciones y de porte aristocrático. Pocos minutos después de su entrada ya circulaba el rumor de que su renta era de diez mil libras al año. Los señores declaraban que era un hombre que tenía mucha clase; las señoras decían que era mucho más guapo que Bingley, siendo admirado durante casi la mitad de la velada, hasta que sus modales causaron tal disgusto que hicieron cambiar el curso de su buena fama; se descubrió que era un hombre orgulloso, que pretendía estar por encima de todos los demás y demostraba su insatisfacción con el ambiente que le rodeaba; ni siquiera sus extensas posesiones en Derbyshire podían salvarle ya de parecer odioso y desagradable y de que se considerase que no valía nada comparado con su amigo.
En la sociedad Austeniana, los bailes eran un asunto de gran alarde, y que Elizabeth se viera privada de dos era escandaloso. Bingley había danzado dos veces continuas con Jane, al parecer, esta continuidad era un serio indicativo de preferencia, por lo tanto, dada la educada conducta de Bingley, era indignante que Darcy apenas hubiera bailado con la hermana soltera de su amigo habiendo tantas jovencitas deseosas de bailar, lo cual significaba una entera pena y considerado un hábito de extremo orgullo. Bingley, entusiasmado por la belleza de Jane Bennet intenta persuadir a Darcy de que baile con la hermana de Jane, Elizabeth… pero acá debo explicar algo, Orgullo y Prejuicio no se suponía que debía llamarse así, el nombre que le había dado Jane a su novela había sido Primeras Impresiones (First Impressions), y si ella había escogido este título para su novela, una parte, pienso, habría sido por la opinión que se formó Elizabeth, quien estaba sentada cerca de los jóvenes cuando intercambiarban su posición respecto al baile y Bingley propuso a Darcy que Jane le presentara a su hermana para que éste bailara con ella:
––¿Qué dices? ––y, volviéndose, miró por un momento a Elizabeth, hasta que sus miradas se cruzaron, él apartó inmediatamente la suya y dijo fríamente––: No está mal, aunque no es lo bastante guapa como para tentarme; y no estoy de humor para hacer caso a las jóvenes que han dado de lado otros. Es mejor que vuelvas con tu pareja y disfrutes de sus sonrisas porque estás malgastando el tiempo conmigo.
Quién que escucha semejante opinión puede formarse una buena de tal carácter; "podría perdonarle fácilmente su orgullo si no hubiese mortificado el mío”.

1 comentario:

  1. DEJEME NO SOLO FELICITARLE SI NO DECIERLE, QUE ES UNA NOVELA BELLISIMA LLENA DE FÉ Y ESPERANZA EN ALGUN DIA PODER TENER Y SENTIR EN NUTRAS MANOS Y CORAZÓN LA DICHA DE CONTAR CON UNA AMOR, ASI DE MARAVILOSO, Y PURO,, SIN PREJUCIOS NI ORGULLO.
    GRACIAS POR LA OPORTINIDAD DE CREER QUE ES POSIBLE, Y ALIMENTAR NUESTRAS ESPERANZAS,
    UN ABRAZO..

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